
La adquisición de la casa propia, será sin lugar a dudas una de las decisiones de mayor trascendencia en tu vida. Seguramente deberás recurrir a la financiación, y por ende tu situación financiera estará comprometida por todo el tiempo que dure el préstamo para tal fin, lo que representa asumir una gran responsabilidad.
Es un derecho real que se concibe contrato mediante, el que se inscribirá en el Registro de la Propiedad creando valor frente a terceros, garantiza tu deuda y es un accesorio de otro contrato principal. El remate judicial del bien, sería la forma extrema de obtener el reintegro del dinero prestado.
Te decía que lo normal es hipotecar la misma propiedad (la que quieres comprar), pero también puedes conseguir dinero hipotecando otro inmueble tuyo, o de un tercero que acepte la responsabilidad que ello implica.
¿Por qué esta aclaración? Es sencillo de entender si imaginamos lo siguiente: necesitas 100 y recordando los límites (80% del valor de tasación) consigues 80 como máximo. La forma de obtener los otros 20 que faltan es hipotecando algo más, y lógicamente si no tienes otros bienes inmuebles, es necesario recurrir a un familiar o un “muy buen amigo”.
